El dilema de dos y de ninguno

Siempre sentí que la vida me ponía pruebas y yo tenía que elegir mi camino… en este caso al chico correcto…. Sé que muchas se sentirán identificadas con ese chico del cual una no puede evitar matar un poquito su orgullo. En segundo de secundaria yo estuve con un chico, se podría decir que fue mi primer enamorado pero no duró mucho ya que yo aún era un niña y no lo tomaba en serio.
Un año después un muchacho me comenzó a molestar, al principio no le tomé importancia … era de esos chicos que se lo toman todo a juego y molestan demasiado, él se acercaba cuando estaba con mis amigas en el recreo y me quitaba cosas para que juguemos como niños. Pasaron algunas semanas, la cosa ya era de todos los días, él estaba en cuarto y era el hijo del director y casualmente vivía a lado de la casa de mi prima, yo siempre iba los fines de semana a su urbanización y cuando me lo topaba no era más que un hola y una broma a lo mucho, pero una tarde que estaba en su casa me habló por Facebook, me dijo que qué hacía, le dije que estaba donde mi prima y me dijo que salga para conversar. Yo era muy ingenua como para pensar que quería algo conmigo así que salí… estuvimos en la puerta de su casa y me besó… yo le dije que no podía ser ya que era el primo de mi ex… lo dejamos ahí y me fui… sin pensar que desde ahí iba a comenzar una larga historia. (2008)
Yo me ilusioné… Estaba pendiente de él al principio, pensé que de verdad lo quería, sufrí mucho porque después de un tiempo me dejó de dar importancia… pero nunca se iba del todo, alimentaba mi ilusión sin ningún motivo, salía a tomar con mis amigos y lo llamaba, pasaba el tiempo y fueron apareciendo otros chicos. Pero cada vez que comenzaba algo serio con alguno él volvía a aparecer y me desestabilizaba por completo, tanto así que terminaba con mi nuevo amor.
Pasaron dos años, yo comencé a ver que lo mío era una obsesión de la cual ningún chico me hacía olvidar… hasta apareció uno… Cuando estuve en cuarto de secundaria él ya había salido del colegio y comencé a hablarme con un chico un año mayor, con él todo fue diferente, con él llegué a olvidar a mi primer amor… Al menos por ese tiempo.
Estuve con el chico de quinto casi un mes pero me terminó dos días antes de su viaje de promo… En ese entonces yo no entendía por qué lo hizo pero era el “viaje de promo”, comenzamos en setiembre y terminamos en octubre… cuando volvió me seguía hablando pero yo estaba dolida. Llegaron las vacaciones y me fui a la playa para año nuevo y mi cumpleaños, nunca dejé de hablar con mi primer amor, siempre estábamos en contacto…
Ese día al pasar las 12 me fue a buscar cuando estaba con mi familia y comenzamos algo serio, fue unos de los mejores comienzos de año que tuve (así había terminado mi 2009), cuando regresé de la playa estuvimos otro tanto… pero las cosas se complicaron… Yo sentía que él era muy pendejo, estaba confundida por el chico de quinto año… Los comparaba a ambos… realmente ambos me gustaban demasiado pero no pude aguantar y le terminé. Yo tenía recuerdos de ambos y no quería elegir, una amiga me dijo una vez “si te gustan dos muchachos, quédate con el segundo, ya que no te hubieras enamorado de él si realmente hubieras querido al primero”.
Necesitaba un tiempo para mí así que decidí estar sola por un tiempo, nunca llegué a perder contacto con ambos… El de quinto año se fue a Estados Unidos y hablaba con él todas las noches hasta muy tarde, me contaba todo, y mi primer amor quiera o no quiera siempre estaba ahí… había veces que intentaba no hablarle pero nunca pude dejar de responder sus mensajes.
(2013) Cuando el chico de quinto volvió, apenas llegó me dijo para vernos. Salí con él, fue muy agradable siempre me pareció muy guapo, amaba sus rulos y su manera de ser, ese día intentó besarme pero me negué… No lo había pensado bien… Salimos otras veces, cuando salía de la universidad me acompañaba a mi casa y siempre intentaba lo mismo, pero yo seguía insegura.
Hasta que fui a una fiesta y me lo encontré, no pude resistir esta vez y nos besamos, le dije que gracias a él yo pude olvidar a mi primer amor (sabía de quién se trataba) él me dijo que siempre me había sentido distante y que no era cariñosa, regrese con él a mi casa y hablamos de muchas cosas. A los pocos días fue a mi casa y me dijo para estar, fue lo mejor que me pudo pasar de verdad lo quería mucho, pero tuvimos muchos problemas ya que como siempre mi “primer amor” me enviaba mensajes tontos yo trataba de obviarlos pero siempre daban problemas.
Había llegado de nuevo el 31 de diciembre (mi cumpleaños), pero esta vez no pude viajar a la playa y él se iba con su familia, me dijo para ir pero mi mamá no me permite viajar sola, le dije que vaya normal, cumplíamos un mes más el 28 y estuvimos viendo pelis en mi casa ese día fue muy especial para mí, sentía que lo quería, pero al mismo tiempo sentía algo extraño, como si fuera una despedida con muchos besos, él se iba a la playa al día siguiente y así fue todo iba bien hasta mi cumpleaños me envió un mensaje a las primeras horas del día felicitándome y diciendo que llamaría más tarde pero nunca lo hizo, ni a los cinco días que siguieron…
Yo comencé a desesperarme, lo llamé mucho pero no contestó, así que opte por enviarle un mensaje donde acababa con todo… lo cual no me hizo sentir mejor ya que no respondió… Al día siguiente me llamó a las cuatro de la mañana y quería ir a mi casa porque llegaba al día siguiente… Fue pero terminé con él.
Sus explicaciones si es que se le pueden llamar así eran vacías. Lo besé por última vez pensando que así era, quedamos en que iba a volver al día siguiente para devolverme una casaca y nos volvimos a besar… Después de una semana yo estaba bien… Mi primer amor seguía enviándome mensajes y era como un consuelo para mi tristeza. Un día estaba saliendo del gimnasio y me llamó, quería que nos veamos, al principio me negué pero insistió mucho y termine aceptando; estuvimos conversando en un parque… Me abrazaba y entre broma y broma le dije que fuera claro… también le dije que no podía pensar en nada de eso porque hacía cinco días que había terminado una relación. Estuvimos conversando y cuando me acompañaba a mi casa me robó un beso… y otro…
Cuando llegué a mi casa me sentí muy mal… pero un amigo me dijo antes de que me encontrara “sigue tu vida, sal con él porque él (el chico de quinto) también sigue su vida ¿a quién le guardas fidelidad?”
Ese día fue un viernes … seguía whatsappeandome con él… y a la mañana del sábado desperté y tenía cuatro llamadas perdidas de mi ex. Me emocioné mucho pues sabía que eso significaba algo, después hablamos por Facebook, me dijo que me extrañaba y quería verme, quedamos para el miércoles en la tarde. Cuando vino fue muy lindo, hablamos de todo y me dijo para regresar, que no había podido besar a ninguna chica porque pensaba en mí, eso me hizo un cargo de conciencia tremendo y le dije: “pero si lo hubieras hecho yo no tendría por qué decirte nada, no éramos novios y estabas en toda libertad”. Él sin rodeos me dijo que si yo lo había hecho, no pude mentirle y en ese instante todo se fue a la mierda. Se enojó y se fue de mi casa, me dijo “antes estabas de él, ahora estás de él, hasta cuándo vas a estarlo”. Esas palabras no salen de mi cabeza, a partir de ahí nunca más me llamó para nada. Lo busqué  un poco pero no daba señales de querer arreglar algo…
Pasaron los meses y sabía de él a través de amigos, me lo cruzaba en las fiestas y era una cosa de miradas y nada más… pero hace unos meses en una  nos volvimos a besar, ahí fue cuando sentí que lo nuestro había terminado.
Mi primer amor se fue a otra ciudad a estudiar, nunca nos dejamos de hablar y vino para vacaciones ahora (2013) y otra vez llegó año nuevo y mi cumpleaños… y volví a comenzar con el mismo dilema, esa tarde en la playa vi a mi primer amor y caminamos por la playa mirando el mar. Nos besamos pero ambos sabíamos que se va o través para marzo a estudiar y la verdad… Con él no veo ya nada serio, él siempre está ahí cuando necesito hablar con alguien pero nada más, ya pasaron cuatro años con el mismo dilema pero le doy las gracias porque por él sentí cosas muy lindas y sucesos que nunca voy a olvidar, es como si ya me acostumbré a tenerlo y no a la misma vez.


“LE VOLVÍ A BESAR Y LE LLEVÉ A LA PLAYA”

Felipe tenía 18 años cuando se fue a Brasil para estudiar portugués por 1 año. El curso se lo regaló su padrino, que vive en Río de Janeiro, y aunque a él no le importaba mucho aprender el idioma, no rechazó el “regalito”, ya que había terminado recién el secundario y tenía tiempo para volver y elegir una carrera. En Brasil, Felipe conoció a Amaya…




Felipe cuenta que aquel viaje a Brasil, a sus 18 años, lo tomó como unas vacaciones que durarían más de lo común, ya que estaría alla dos semestres (1 año).
Sus padres, que tienen dos hijas menores que él, estaban preocupados porque no podían acompañarlo, pero confiaban en su padrino que por entonces tenía un empleo en el consulado paraguayo: “a los 18 nadie toma nada en serio, y yo menos que nadie, ya que solo quería divertirme. Yo elegí para estudiar la carrera de veterinaria, así que cuando llegué allá le conté a mi padrino eso y él también me pagó un cursito que te forma como cuidador de animales en el zoológico”.
Al final, lo que Felipe menos tenía era tiempo para pasear o tomar sol en la playa: “pero fui muy feliz haciendo lo que me gustaba”, dice.
AMAYA…
En el zoológico Felipe fue puesto bajo la protección de una instructora llamada Amaya: “ella sí es veterianaria, y me pusieron para que le ayude con los animales de granja, o sea, nada de tigres o cocodrilos sino que cuidábamos a las vacas, caballos, conejos y otros animales menores. Ella tenía 33 años en ese momento, pero parecía una nenita cuando estaba con los animales porque les abrazaba y besaba en todo momento”, recuerda.
Felipe se hizo muy amigo de Amaya: “los brasileros son muy desconfiados, más todavía con los paraguayos, pero ella no, ella era tímida y confiaba mucho en mí. Me enseñó enseguida todo lo que sabía, hasta a poner inyecciones o a calmarle a un animal que estaba nervioso. Con ella supe ayudar en el parto a yeguas, vacas y cabras, y todo me encantaba a mí. Aprendí mucho de su dulzura para tratar con los animales, porque si vos estás nervioso, el animal enseguida se da cuenta”, dice.
En sus momentos de descanso, Felipe trataba de hablar un poco con Amaya, pero ella era muy callada: “me di cuenta que era su carácter, y me gustaba así. Era una mujer diferente en mi vida, porque siempre estuve rodeado de chiquilinas escandalosas y gritonas, como primas y compañeras de colegio, y conocerle a alguien que siempre usaba botas de lluvia, sombrero y chaqueta, no sé, era algo distinto”.
Fueron muchas las tardes en que Felipe y Amaya se quedaron hasta fuera de hora para atender a algún animal enfermo, o próximo a dar a luz: “ella confiaba mucho en mí. Felipao, me decía, y por esas cosas de la vida un sábado salimos juntos y me preguntó dónde vivía yo. Le dije y se ofreció a llevarme, porque tiene una camionetita, pero como ya era tarde le pregunté por qué no nos quedamos a comer una hamburguesa en la zona de la playa”.
La veterinaria aceptó: “se rió mucho conmigo, porque yo le contaba las cosas que hacíamos con mis amigos, las travesuras de Paraguay. Recuerdo que tenía una sonrisa preciosa, me encantaba mirarle, pero a ella le daba vergüenza. Yo le dije que en Paraguay tenemos la idea de que las brasileras son todas muy abiertas, onda mulatas que se pasan bailando, y ella me dijo que no todas, porque ella no sabe bailar nada”.
Así empezaron a salir a comer algo, a tomar un helado, pero Amaya jamás lo invitó a su casa.
¿ROMANCE?
Faltando dos meses para volver a Paraguay, Felipe dio un paso arriesgado: “le besé. Salimos un domingo a eso de las ocho de la noche del zoolígico, fuimos los últimos, y en su camioneta le besé. Le dije que me gustaba, y que yo no sé su situación porque ella nunca me dijo si estaba casada, si tenía novio, si tenía hijos, nunca hablaba de sí misma, pero me gustás, le dije”.
Amaya no dijo nada, pero pasó una larga semana sin que vuelva a llevar a Felipe a su casa: “le agarré el domingo siguiente, le volví a besar porque le veía con miedo de mí, y tuvimos sexo en la playa esa noche. Estuvimos juntos hasta que yo volví a Paraguay y en todo ese tiempo, lo único que me dijo es que era soltera y que vivía con unos tíos. Nos despedimos y se cortó la comunicación; o sea, yo le llamé, le escribí al correo, pero nunca tuve respuesta de su parte”.
Felipe ingresó a ingeniería, conoció a Silvia, una estudiante de arquitectura que se enamoró perdidamente de él: “nos pusimos de novios y nos casamos al recibirnos. En todo ese tiempo yo no tenía ni idea que dejé un hijo en el vientre de Amaya, un hijo que soñaba con conocerme porque su mamá le habló de mí”, dice.
Y entonces…
“Mi corazón Respondió”
Felipe cuenta que Silvia, que tiene su misma edad, es del tipo de mujer que “te arregla toda la vida”. Dice que ella decidió dónde vivirían, compró los muebles, decoró al cara y él no tuvo que hacer nada: “tiene un grupo de amigas que se ayudan en todo, que en un ratito te arman un asado, que se divierten juntas, y por mí está bien, pero tengo que decir que siempre me sentí un poco solo en mi matrimonio”, dice.
Su esposa, sin embargo, parecía muy feliz: “y estaba bien, teníamos una buena vida familiar y yo lo que pensé es que tampoco se puede ser todo lo feliz que uno quiere. Yo ahora tengo 31 años, hace 5 años me casé y no tenemos hijos porque mi señora no puede embarazarse y tampoco quiere adoptar. Eso no le amarga ni nada, ya que siempre dice que cuando esté lista, vamos a adoptar”.


LA “LLAMADA”
Hace menos de tres meses, una llamada cambió toda la vida de Felipe: “me llamó mi padrino que sigue viviendo en Río de Janeiro, aunque ya no trabaja en el consulado. Me dijo si yo le conozco a una persona llamada Amaya F., y sí, le dije, y me dijo mi padrino que ella falleció de cáncer y que dejó un niño de 12 años que según sus familiares, es mi hijo”.
Felipe se quedó mudo: “mi padrino me pidió que viaje a Río de Janeiro porque la criatura iba a ser dada en adopción si yo no me hacía cargo. ¿Vas a venir?, me dijo, y yo le dije que sí. O sea, ni pensé, es como mi corazón respondió por mí”, asegura el ingeniero.



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